Adiós a la libreta de contraseñas tachadas: cómo dejar que tu móvil escriba las claves por ti con solo mirarle la cara

El pánico de los tres intentos fallidos

Necesitas pedir cita en el médico por el móvil. La aplicación abre bien, llegas al paso de la contraseña y sacas tu libreta de siempre, la que tiene las claves escritas a bolígrafo con algunas tachadas y reescritas encima.

Escribes lo que crees que pone. La primera letra no sabes si es una «ele» o un «uno». Das al botón de entrar.

«Contraseña incorrecta. Le quedan 2 intentos antes de bloquearse.»

El corazón se acelera. Los dedos tiemblan un poco. Vuelves a la libreta, miras más despacio, vuelves a intentarlo. Otro error. Un intento más y te bloquean la cuenta.

Al final desistes. La cita no se pide. La libreta se cierra con un golpe de frustración.

Esta situación ocurre todos los días en millones de móviles. Y tiene una solución elegante que el propio teléfono lleva preparada desde el primer día.


El gran mito que hay que romper de una vez

Hay una frase que la gente repite constantemente: «Nunca guardes las contraseñas en el móvil. Si te lo roban, te lo roban todo.»

Es comprensible que ese consejo haya calado. Pero hoy en día es exactamente al revés.

Piénsalo bien. Si un ladrón te roba la libreta de papel, tiene en la mano todas tus contraseñas escritas claramente. Puede entrar en todo lo que quiera desde cualquier teléfono del mundo.

Si un ladrón te roba el móvil, las contraseñas están guardadas dentro de una caja fuerte de titanio invisible que el propio teléfono lleva incorporada. Esa caja fuerte solo se abre con un elemento que es único en el mundo y que el ladrón no puede falsificar: tus propios ojos o tu huella dactilar.

Sin tu cara o sin tu huella, el ladrón tiene en la mano un teléfono lleno de contraseñas que no puede ver ni usar. La libreta de papel es lo peligroso. El móvil, bien configurado, es lo seguro.


El mayordomo que guarda todas tus llaves

Dentro de tu teléfono vive un mayordomo silencioso que lleva tiempo queriendo ayudarte y al que quizás nunca has prestado atención.

La próxima vez que introduzcas una contraseña en cualquier aplicación o página web, fíjate en lo que pasa justo después. El mayordomo aparecerá en forma de un pequeño cartelito en la parte de abajo de la pantalla preguntándote: «¿Quieres guardar esta contraseña?»

Ese cartelito ha salido miles de veces en tu móvil. Y probablemente lo has cerrado sin leerlo, por costumbre o por miedo.

Pulsar «Guardar» o «Sí» en ese cartelito es el gesto más liberador que puedes hacer. Le estás diciendo al mayordomo: «Toma esta llave, guárdala en la caja fuerte y tenla lista para la próxima vez que la necesite.»

A partir de ese momento, nunca más tendrás que buscar esa contraseña en ninguna libreta.


Cómo funciona la magia la próxima vez que entras

Una vez que el mayordomo tiene la llave guardada, el proceso de entrar en cualquier aplicación cambia completamente. Sigue estos pasos la próxima vez:


Paso 1: Abre la aplicación o la página web normalmente. La del centro de salud, la del banco, la de la tienda online o cualquier otra. Hasta aquí, igual que siempre.


Paso 2: Toca el hueco en blanco donde te piden la contraseña. Pon el dedo sobre el recuadro vacío donde normalmente escribirías las letras y los números de tu clave.


Paso 3: Fíjate en el cartelito que aparece encima del teclado. En lugar del teclado vacío de siempre, verás que aparece un cartelito azul, negro o gris encima de las letras. Puede decir cosas como «Usar contraseña guardada», tu nombre de usuario, o el nombre de la aplicación con un candadito al lado.

Ese es el mayordomo, asomando la cabeza y diciéndote: «Tengo la llave de este sitio. ¿Te la doy?»


Paso 4: Toca ese cartelito. Con un solo toque en ese aviso, el mayordomo pedirá confirmación de que eres tú.


Paso 5: Pon el dedo en la huella o mira a la cámara un segundo. El teléfono te pedirá que pongas el dedo en el lector de huellas o que mires un momento a la cámara frontal, igual que haces para desbloquear el móvil cada mañana.

En cuanto te reconozca, los puntitos negros de la contraseña se rellenarán solos en el recuadro. Sin escribir. Sin buscar nada. Sin errores.

Y entrarás directamente a donde querías ir.


La libreta ha hecho su trabajo. Ahora puede descansar.

La libreta de contraseñas fue una solución valiente en su momento. Cuando nadie te enseñó a usar el móvil de otra manera, inventarte un sistema propio con papel y bolígrafo fue lo más sensato que se podía hacer.

Pero ese tiempo ha pasado. Ahora tienes un mayordomo dentro del teléfono que recuerda todo por ti, que escribe todo por ti y que solo obedece cuando eres tú quien se lo pide.

La tecnología existe para quitarte preocupaciones de encima, no para añadirte más. Y no tener que recordar ni escribir ni una sola contraseña más es, exactamente, lo que se siente cuando la tecnología hace bien su trabajo.


¿Te ha resultado útil esta guía? Seguro que a algún familiar o amigo también le viene muy bien. Pulsa el botón verde de WhatsApp que hay justo aquí debajo para enviárselo ahora mismo.

Deja un comentario